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EL
ASMA. ASPECTOS DIVULGATIVOS
El asma es una enfermedad crónica respiratoria caracterizada por una inflamación
de las vías aéreas, que genera una obstrucción de las mismas, y que es
generalmente reversible bien de forma espontánea o bajo tratamiento. Puede
afectar a personas de cualquier edad y es ligeramente más frecuente en
el sexo femenino.
No se debe confundir asma y alergia. Se estima que algo menos de la mitad
de los pacientes que padecen asma presentan rasgos alérgicos. El resto
padecerían asma de causa no alérgica. El factor alergénico más frecuente
en nuestro medio son los ácaros del polvo doméstico (Dermatophagoides
pteronysinus).
El asma es una enfermedad con base genética. Aunque aún en la actualidad
no se ha identificado un gen responsable de la enfermedad, se conocen
cada día mejor los fundamentos genéticos que explican algunas características
de la misma, como la hiperreactividad bronquial, la producción de IgE,
etc.
La sintomatología característica del asmático, especialmente en crisis,
puede incluir: dificultad respiratoria, respiración silbante, tos seca
irritativa o con expectoración dificultosa y opresión torácica.
Los factores desencadenantes de crisis más comunes son los siguientes:
Aire frío, ejercicio físico, polución ambiental, emociones intensas, infecciones
respiratorias, medicamentos (aspirina y derivados, betabloqueantes - incluso
en gotas oftálmicas-), exposición a alergenos.
La
gravedad del asma se evalúa atendiendo a la frecuencia de síntomas y a
la presencia e intensidad de la obstrucción de las vías aéreas (una manera
fácil de medir ésta, y que puede hacer el paciente en su mismo domicilio,
es con el medidor de flujo-pico - o Peak-flow meter -) En función de la
severidad de la enfermedad el régimen de tratamiento variará.
Hay
tres grandes grupos de medicamentos en el tratamiento del asma: los broncodilatadores,
los corticoides y los antagonistas de los receptores de los leucotrienos.
La forma habitual de administración de los dos primeros es la inhalatoria.
Es muy importante que el paciente conozca cómo aplicarse la medicación
de forma correcta -un número no despreciable de fallos terapéuticos obedecen
a un incorrecto uso de la medicación inhalada-. El tercer grupo de fármacos,
que se administra por vía oral, tiene sus principales indicaciones en
el asma inducido por el ejercicio y en el asma por intolerancia a la aspirina.
Las
recomendaciones generales en el tratamiento del asmático son las siguientes:
1. No fumar. Evitar ambientes polucionados.
2. Retirarse de las cercanías de un fumador. Advertir su condición de
asmático si alguien fuma a su lado.
3. Evitar el consumo de aspirinas o Aines tradicionales. Si ha de tomar
un Antiinflamatorio debe ser del grupo de los selectivos de la COX-2 (pej
Nimesulida o Meloxicam).
4. Evitar el uso de medicación betabloqueante (¡ojo con las gotas oculares;
pueden contener medicación de este grupo!).
5. Si fuera preciso, use un broncodilatador de acción corta (Salbutamol,
Terbutalina) 10 min antes del ejercicio.
Las recomendaciones higiénico-ambientales que, entre otras, han demostrado
ser especialmente útiles en asmáticos alérgicos a ácaros del polvo doméstico
son las siguientes:
1. Usar fundas antiácaros en colchones y almohadas.
2. Retirada de alfombras, moquetas, cortinas gruesas, peluches, mantas
de pelo.
3. Lavado semanal de la ropa de cama con agua caliente.
4. Si es posible utilizar una aspiradora con filtro.
El asmático debería contactar con el Médico de Familia o con el Neumólogo
en las siguientes circunstancias:
1. Uso de broncodilatadores de acción corta (Salbutamol o Terbutalina)
de forma más frecuente de lo habitual, especialmente si se acompaña de
sintomatología.
2. Despertares nocturnos con dificultad respiratoria, tos, opresión torácica
o sibilancias.
3. Reducción significativa en las cifras de PEF (Flujo-pico) respecto
a sus cifras basales.
TABAQUISMO
2007: año SEPAR del Tabaquismo.

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